lunes, 25 de noviembre de 2013

Editorial trabajo práctico final

La escuela, cumbre cultural
Eliana Mattiacci Stablun
Tradicionalmente la escuela fue concebida para la transformación de las sociedades basándose en un ideal de progreso, sin embargo, la escuela tendrá mayor o menor interpelación en la medida en que logre responder a las expectativas de los sujetos. Pero, qué sucede, por ejemplo, con la gente que vive en las villas, cuyas expectativas no van más allá que copiar los modelos de sus padres: juntar cartones, robar, vender drogas. La escuela pasa a ser el primer “hogar” de estos chicos, lo cual modifica su rol fundamental: instruir. La escuela se transforma en un lugar de contención, léase comedor, psicólogo, asistencialismo e incluso, suele ocupar el lugar de los mismos padres.

Se trata de personas que no tienen internalizada la cultura del trabajo, de la dignidad de ganarse lo que se tiene, o posiblemente tienen una idea desdibujada de la labor, ya que para ellos, robar es un trabajo. Al tener estas personas carencias básicas, desde lo material hasta la formación ética, la escuela debe adaptar su función a las expectativas de los chicos, no pudiendo avanzar con su tarea primordial.

Las escuelas deberían cambiar su política, puesto que las culturas son permeables, todo aquello con lo que el chico tenga contacto va a dejarle algún aprendizaje, por mínimo que sea, o por lo menos, sabrá que otra cosa existe, y esta idea de que hay otra cosa, de que se puede acceder a otra calidad de vida, siempre y cuando uno se esfuerce por conseguir aquello que quiere, debería ser conocida y aprehendida por los alumnos desde muy temprana edad. Incluso el tener acceso a otra realidad podría introducir nuevas perspectivas para la organización barrial o de la villa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario