lunes, 25 de noviembre de 2013

En la villa, vive “El Otro"

Natán Gorodischer
Los medios de comunicación en general tienen un tratamiento específico y lineal sobre aquellas personas que viven en los lugares más olvidados de las ciudades, y los portales de nuestra ciudad no son la excepción.
No nos sorprende, a la mañana cuando agarramos el diario, ver en la sección “policiales” todas las historias que suceden en las villas; de criminales, de violadores, de muertes, de balaceras, de robos y demás yerbas.



Si los medios fuesen profesores (y tristemente muchas veces lo son), nos enseñarían que las personas que viven allí no son más que pirañas, narcotraficantes y personas que por el simple hecho de haber nacido con menos oportunidades, no están legitimados para que se respeten todos sus derechos constitucionales.
Hace unos meses, nuestra ciudad sufrió una de las peores tragedias de su historia. El dolor, la incertidumbre y la solidaridad afloraron entre todos, y una sensación de unidad flotaba en el aire. Desde los medios, se incentivaba a colectas, a ayudar, a colaborar; y se insistía constantemente en la sorpresiva actitud de los habitantes y su inconmensurable solidaridad para los damnificados. Todo esto con un seguimiento de cámaras de 24 hs, por supuesto.
A los pocos días de la tragedia de calle Salta, un incendio voraz destruyó los hogares de varias familias en uno de los asentamientos de la Villa Pororó, ubicada en Zona Oeste, a pocas cuadras de la Villa Banana 
Lamentablemente, el fervor de los medios por difundir e incentivar la solidaridad en nuestra ciudad, se vio completamente nulo en sus portales y canales de televisión, a punto tal que NINGUNO de los cinco medios que monitoreamos registró el hecho. (http://www.google.com.ar/?gws_rd=cr&ei=Q-EtUpKfEoW-8ATvxYCoDQ#q=incendio+en+villa+pororo)
Las mismas personas que habían sufrido una tragedia similar y quedaron en situación de calle, no recibieron la misma solidaridad que aquellas personas de calle Salta, simplemente por no haber sido tratados por los medios y no haber sido apuntados como personas que necesitaban de nuestra ayuda.
¿Por qué? ¿Qué hace que algunas personas sean más importantes que otras para los medios? ¿Cuál es el la vara para medir quién merece la atención de los medios y quién no? ¿Es una condición arbitraria, planteada; o se da espontáneamente así?
Dentro de los medios masivos, no aquellos que son alternativos, “es bastante diverso y hay distintas formas de abordajes según las acciones, y no hay un acercamiento homogéneo”, dice Sonia Tessa, periodista de Rosario/12.
“La invisibilidad y la estigmatización tienen que ver con el desconocimiento. En las villas miserias vive ‘el otro’, y la mayoría de los periodistas pertenecen a la clase media, un recorrido social completamente distinto, una educación completamente distinta donde ‘los villeros’ siempre fueron los otros. Es una construcción del sector social al que ellos pertenecen, que luego se encarna en una línea editorial de cada medio… y además, también vende. Vende la inseguridad. Cuando en realidad, el mismo término “inseguridad” está desvariado. ¿Quién es más inseguro, aquel que vive sin agua, gas, electricidad y en calles de tierra, o aquel que vive en el centro y le rompen un vidrio del auto?”
“Los medios no tienen un punto de vista villero porque a la universidad nunca llegan los villeros, y los medios de comunicación no expresan ese punto de vista.”
“Creo que no hay estigmatización más grande, desde mi punto de vista, que la del piquete. La clásica tergiversación de tornar una protesta social a una cuestión del tráfico. La de ‘estos negros de mierda, que dejen de cortar la calle y vayan a laburar’.
Otro constructo teórico muy común, enquistado en el inconsciente colectivo y mediático, es creer sin cuestionarse que los grandes capos narcos viven en la villa. Una villa que cuando llueve, se te inunda la casa entera, o donde no entran las ambulancias. ¿Somos tan ingenuos?
“No, no somos tan ingenuos. Es tranquilizador, que es distinto. Es muy tranquilizador poner a los narcos y los ladrones adentro de la villa porque allí se encuentra lo desconocido, allí está ‘el otro’.”

Quizá para los medios, la gente de Villa Pororó sean los otros. Quizá sean aquellos a los que se los pone en un limbo mediático porque nos tranquiliza verlos de esa manera. Quizá no tengan la misma importancia que los damnificados de la calle Salta. Pero quién mejor que ellos, la gente de la Villa Pororó, los “otros”, los supuestos narcos y ladrones, para contar su propia historia.
“Perdí todo lo poco que tenía. Yo trabajo de mucama en una casa y mi marido cartonea, y lo poco que pudimos conseguir con nuestro esfuerzo, se evaporó en un instante. El fuego nos dejó sin casa, y con un dolor enorme en nuestra alma” dice Micaela, mientras le tiembla la voz y se esfuerza para no quebrarse.
“Por suerte, yo digo siempre lo mismo, la gente del barrio nos ayudó muchísimo. Siempre lo aclaro, nunca vas a encontrar más solidaridad que en una villa, pero eso no lo vas a ver nunca en los medios. Siempre somos los negros, los feos, los ladrones los que estamos en una villa. Pero nunca te muestran la solidaridad que tenemos entre nosotros mismos. Yo quisiera saber si en algún barrio privado o en el centro de la ciudad la gente se ayuda entre ella como lo hacemos nosotros todos los días. Y no encontramos ningún noticiero cubriendo esas cosas. Como tampoco vemos ningún noticiero cuando la gorra se zarpa con algún pibe, lo verdugea, lo golpea o hasta incluso lo mata. Total, nadie hace nada, es “un negro menos”.


Micaela propina el último golpe de Knock-out. El último golpe a estos medios que debe cambiar. Para qué, en un futuro (y que ojalá sea cercano), las victimas y damnificados de calle Salta y Villa Pororó, sean tomados en igualdad de condiciones. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario